Desde que tengo uso de razón, una de las máximas que los políticos prometen es la “igualdad”, refiriéndose siempre a igualar los derechos, mas nunca las obligaciones. Porque la promesa es que “los ricos paguen mas impuestos” y los pobres “reciban mas beneficios”. Entonces solo queremos escuchar que “todos somos iguales”, pero es una utopía pensar en ese sentido, por lo que todos los esfuerzos en ese sentido son, han sido y serán, viles mentiras y embustes políticos.
Vamos a tener un poco de análisis, para poder explicar
el engaño que la TTTT, fragua y busca como explotar en sus fieles seguidores.
Si yo tengo un capital de $1,000 pesos y mi vecino tiene un capital de $100, podríamos
definir una “desigualdad” porque Yo tengo diez veces más. La desigualdad
prevalece si debemos pagar 5% de impuestos sobre nuestro capital, yo pagaría $50
y mi vecino $5. La pregunta es se debe cambiar este pensamiento, porque
esperamos que “el rico” pague más, creo que lo justo es que TODOS PAGUEMOS.
Otro detalle, de mi capital yo empleo a mi vecino, su salario y bienestar
depende de mí, pero el gobierno me “obliga” a pagar impuestos por darle
trabajo, por generar bienes que pagan mas impuestos al ser comercializados y
generan más bienestar. Si pensara de manera “igualitaria” nunca llegaría a
suceder esto, ¿porque me debo “desgastar” en arriesgar mi capital, mi tiempo e
iniciativa, por generar bienestar en mi sociedad? Quienes trabajan en mi organización
completan su horario y se van a disfrutar de sus seres queridos o de sí mismos.
Mientras Yo debo revisar y administrar el negocio.
En un ejercicio mental, ubiquemos 100 personas, pongámoslas
en una fila. La primer gran diferencia es el sexo, la segunda la altura,
tercera el peso, la cuarta capacidad física de carga, podríamos seguir
definiendo y verificando que no se repite ninguna persona, hablando de datos físicos.
Los mentales y culturales aun son completamente diferentes, escala de valores, perspectiva
de la vida y la felicidad.
Entonces, si somos tan diferentes y somos conscientes
de ello, nos enamora el discurso de “igualdad”, de sobra sabemos que será un
embuste para robar, sabiendo que todo “es en beneficio del pueblo” (quien es el
pueblo). Estamos al borde de un tobogán y parece inevitable nuestra caída en
el, el estancamiento económico debido no solo a la pandemia, sino a la “austeridad
franciscana” del gobierno, al impulso regional del sureste ejercido por el
gobierno federal, a la desastrosa administración de empresas paraestatales y a
la incontrolable inflación, están dibujando un panorama de alto riesgo, que no vivíamos
desde el siglo pasado.
Están por publicar los resultados oficiales del
ejercicio 2021, pero diversos analistas prevén una economía muy por debajo de
lo esperado, desalentando la inversión e insistiendo en legislar para “recuperar
la soberanía nacional”, se escucha bien, pero es un espanta capitales debido al
autocrático poder ejercido desde cada sesión matutina del presidente.
Si, el mayor promotor de la igualdad removió los
servicios de guarderías, removió el seguro popular, provocó el desabasto de
medicinas, promovió el desabasto de gasolina, obligó al desabasto de gas, con el
pretexto de acabar con la corrupción, pero ningún preso, cada día salen nuevos
desfalcos y diferentes autores, pero lo mismo: abuso de autoridad, desvío de
recursos y operaciones fraudulentas. Y aun ¿le sigues creyendo en que somos
iguales?, o tendremos en un futuro los mismos privilegios.
Has visto donde vive, has visto cuantas personas están
a su servicio, cuantas personas viajan con El cada que sale en vuelo comercial,
cuantas personas “concentran aportaciones” al partido sin declarar. ¿El
gabinete que trabaja con él se conduce “como el predica”? Jamás habrá igualdad,
es una utopía, si queremos tener un México sólido, justo y equitativo, debemos de
pensar en la legalidad, en que todos declaremos y paguemos impuestos, en que
cada uno se enfoque en ser productivo, eficiente y consciente de que contribuye
a la economía nacional, en donde hacienda distribuya los egresos de la cuenta pública
según lo aprobado, y no a merced y capricho del ejecutivo. Hoy mas que nunca
somo “dueños de todo” y no disponemos ni de un mejoral para un dolor de muelas,
la ruta es crear fuentes de empleo, el empleo siempre genera bienestar y con
ello la felicidad, no es inmediato, pero es la ruta correcta, por donde debemos
transitar.
A mí, mis timbres…..
La democracia debe guardarse de dos excesos: el espíritu
de desigualdad, que la conduce a la aristocracia, y el espíritu de igualdad
extrema, que la conduce al despotismo. Montesquieu
(Político francés).
La igualdad tal vez sea un derecho, pero no hay poder
humano que alcance jamás a convertirla en hecho. Honoré de Balzac (Escritor
francés).
Todos los hombres nacen iguales, pero es la última vez
que lo son. Abraham Lincoln (Político estadounidense).
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